La Importancia de las Proteinas

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“Si quieres, deja el puré, pero termina la carne”, suelen insistir las madres a sus hijos, preocupadas de que estén bien alimentados para crecer. Las madres saben que la carne contiene buenos nutrientes, como las proteínas, que son muy importantes para el crecimiento de nuestros hijos y de los que no lo somos tanto.

¿Por qué son necesarias las proteínas? Las proteínas son los ingredientes principales de las células, y son esenciales para el funcionamiento del organismo. Cumplen una gran variedad de funciones: intervienen en su crecimiento y mantenimiento, y también son responsables de la contracción muscular. Se calcula que los seres humanos tenemos unas 30 mil proteínas distintas. Por ejemplo, son proteínas las enzimas que participan en la digestión, al igual que las hormonas, los anticuerpos del sistema inmunitario y la hemoglobina que transporta el oxígeno en la sangre.

Durante el primer año de vida de un niño, el requerimiento proteico se cubre, en su mayor parte, con un alimento clave que es la leche, la materna y la artificial, que aportan una proteína de alto valor biológico. Le siguen en importancia el huevo y las carnes.

Los aminoácidos esenciales

Las proteínas se componen de unidades menores, una suerte de ladrillos, que se denominan aminoácidos. Se conocen veinte aminoácidos que, en distintas combinaciones, pueden formar un gran número de proteínas diferentes.

Todos los seres vivos necesitan disponer de los veinte aminoácidos para fabricar sus proteínas. Las plantas y muchos microorganismos producen todos los aminoácidos que necesitan. Pero los seres humanos no podemos sintetizarlos todos. Algunos de ellos, ocho en total, deben ser incorporados a través de la dieta. Por eso se denominan aminoácidos esenciales. Si estos aminoácidos esenciales no están presentes en las proporciones necesarias, los otros aminoácidos no pueden emplearse para construir las proteínas humanas. De allí que sea tan importante que la dieta contenga esos aminoácidos.

Precisamente los productos de origen animal: la carne, los huevos y la leche, poseen todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para sintetizar sus proteínas. La carne contiene un 20 por ciento de proteína. La leche, el queso, el yogur y los helados son ricos en proteínas.

Los vegetales, en especial las legumbres como los porotos, las arvejas, las lentejas, y los granos, como el maní, aportan proteínas en mayor cantidad que los cereales o los tubérculos (papas y batatas). Pero los vegetales suelen ser pobres en dos aminoácidos esenciales: la lisina y el triptófano.

De todos modos, los expertos recomiendan combinar las proteínas de origen animal con las vegetales. Cuando ingerimos proteínas con nuestra alimentación, ellas no se utilizan en forma directa, sino que son divididas, por las enzimas digestivas, en los aminoácidos que las componen. Estos son absorbidos por el intestino, pasan a la sangre, y luego son empleados por las células, entre otras cosas, para fabricar nuevos tejidos. Por eso la ingestión de proteínas es muy importante, sobre todo, en los niños y adolescentes que se encuentran en plena etapa de crecimiento.

Los especialistas recomiendan, para los adultos, ingerir diariamente una cantidad de 0,8 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal. En los niños se recomienda más del doble de dicha cantidad. Si se ingieren proteínas en exceso, la proteína sobrante se descompone para producir energía.

Una dieta vegetariana está contraindicada para un niño que está en crecimiento, básicamente por la carencia de hierro y de proteínas. Las proteínas de origen vegetal no son de buena calidad biológica en función del crecimiento.

Un adulto que no ingiera carnes rojas puede cubrir la carencia con el huevo y la leche. Pero los especialistas señalan que se debe ser cauteloso con los niños y también con los adolescentes. El aporte de proteínas que se necesita en la etapa de crecimiento difícilmente pueda cubrirse a través de las proteínas vegetales. La soja tiene mucha importancia, pero no tiene la relevancia de la proteína de origen animal.

Los jóvenes que no reciben proteínas de origen animal pueden tener carencias y sufrir deterioro en su crecimiento, dado que las proteínas cumplen una importante función en la formación de tejido.

La carencia de los aminoácidos esenciales puede causar trastornos en la piel, en el sistema nervioso, en la visión. En las primeras etapas de la vida, cuando se está formando el sistema nervioso, es fundamental el aporte de ciertos nutrientes, cuya carencia puede traer aparejadas consecuencias para el crecimiento y la salud.

¿Cuál es la alimentación más adecuada?

Los nutricionistas se remiten a la pirámide nutricional. En la base: los cereales, las pastas, harinas y pan. Luego las verduras y frutas. Para obtener las proteínas y el hierro es necesario ingerir carnes, pero no en exceso. Para un adulto, con una porción mediana por día de carnes rojas o blancas, es suficiente. Y aconsejan que sean magras.

En síntesis, para obtener una buena ración de proteínas y, al mismo tiempo, no consumir grasas en exceso, es conveniente comer pescado tres veces por semana, dos veces carnes rojas, y el resto, pollo.

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